Epilobio de flor pequeña (Epilobiumparviflorum)

¿Qué es el Epilobio?

Actualmente una nueva planta medicinal popularizada por la herborista austríaca María Treben a través de su libro Salud de la Botica del Señor se está convirtiendo en la hierba medicinal más usada y eficaz. Nos referimos al Epilobio de flor pequeña y específicamente a las especie Epilobium Parviflorum. 

 

El epilobio contiene bioflavonoides, fitosteroles y taninos y se considera una planta antinflamatoria, antiséptica y diurética.

Su efecto terapéutico más destacable, sin embargo, es su capacidad para inhibir la actividad de una enzima, la 5-alfa-reductasa y aromatasa, responsable, en parte, del desarrollo de la hiperplasia benigna de próstata, una dolencia ligada al envejecimiento y que afecta a una alta proporción de varones de más de 50-55 años, aunque en muchos casos no se detecte hasta 10 o 20 años más tarde.

¿ Qué es la próstata?

La próstata es una pequeña glándula redondeada existente solo en los varones. Su tamaño en el adulto es similar a una castaña y su peso normal es aproximadamente 20 gr. La próstata se encuentra situada justo debajo de la vejiga rodeando la zona de la uretra que se halla localizada a dicho nivel. La uretra es el conducto a través del cual sale fuera de nuestro organismo la orina almacenada en la vejiga.

El segmento de uretra rodeado por la próstata se denomina uretra prostática y esta zona, además de servir para el paso de la orina, es el lugar donde se vierte el semen antes de su emisión al exterior durante la eyaculación producida normalmente en el acto sexual.

 

¿Por qué crece de tamaño? 

El crecimiento de la glándula prostática depende de un desequilibrio hormonal. A partir de los 45 – 50 años, la función testicular tiende a declinar y la concentración de testosterona en la sangre disminuye mientras que la cantidad de estrógeno producida se mantiene sin cambios. Esto da lugar al llamado ´´status estrogénico´´ del varón.

Puesto que las células de la próstata poseen receptores con afinidad por la testosterona y por los estrógenos en diferentes proporciones, este desequilibrio estimula la producción de factores de crecimiento celular originando el progresivo aumento de tamaño de la glándula que puede ser más lento o más rápido dependiendo de factores coadyuvantes.

Estudios recientes han mostrado que en pacientes con edades superiores a 70 años con síndrome metabólico (obesidad, hipertensión, intolerancia a los hidratos de carbono por resistencia a la insulina y alteraciones en la proporción de grasa de la sangre) el volumen prostático es cuatro veces superior y la tasa de crecimiento del tamaño prostático es 3.5 veces más rápida que en personas de la misma edad sin estos factores añadidos.

 Este crecimiento consecuencia de un proceso degenerativo en relación con la edad, tal como se ha explicado, se denomina Hiperplasia Prostática Benigna.

 ¿Qué síntomas provoca su crecimiento? 

Al ser el crecimiento prostático un proceso lento, los síntomas se instauran progresivamente y con una diferente intensidad según sea el patrón de crecimiento. Cuando existe obstrucción del flujo de orina, esto hace que, más pronto o más tarde aparezca dificultad para orinar manifestada como chorro urinario de poca fuerza, necesidad de orinar frecuentemente, sobre todo por la noche, necesidad de apretar para conseguir vaciar la vejiga, micción en dos tiempos o notando chorro entrecortado, sensación de que la vejiga no se vacía completamente, dificultad para iniciar la micción o goteo de orina al acabar, sensación imperiosa de orinar y, en el peor de los casos, imposibilidad absoluta para orinar desembocando en la llamada retención urinaria que obliga a la colocación de una sonda a través de la uretra para poder vaciar la vejiga .

El conjunto de estos síntomas se denomina habitualmente Prostátismo y no es necesario que se den todos a la vez para que se sospeche la enfermedad. Algunos de estos síntomas pueden deberse a otras enfermedades de la vejiga y, por esa razón, cuando se padecen aconsejamos consultar a su urólogo.

Además, el crecimiento de la próstata puede dar lugar a otras manifestaciones tales como infecciones urinarias, sangre en la orina o alteración de la función de los riñones que habrá que estudiar y tratar adecuadamente.

 

¿Cómo se diagnostica? 

Cuando los síntomas urinarios hacen sospechar esta enfermedad, el médico realiza un tacto a través del recto. Esto permite identificar si la próstata está crecida de tamaño o no y su consistencia para descartar o alertar sobre un posible problema canceroso.

A través de un análisis de sangre se puede conocer la función de los riñones y valorar el antígeno específico prostático (PSA) , sustancia producida por la próstata que debe encontrarse dentro de unos límites, en relación a la edad y al tamaño prostático para ser considerada normal.

La ecografía abdominal permite complementar el estudio con una información mayor sobre el tamaño de la próstata y un análisis de orina identifica si existe o no infección urinaria coexistente.